27
Feb
09

LAS MIL CARAS DE LA LUNA

mil_lunas– escrito por: © Fernando F. Vegas –

La Luna siempre se ha encontrado en el punto de mira de románticos, escritores, dibujantes,… recordado es el 30 de marzo del año 1950, diecinueve años antes de la llegada del hombre a la luna, cuando en la revista TINTÍN el reportero más intrépido de Hergé entra en contacto lunar con su aventura OBJETIVO: LA LUNA.
Pero antes de ser pisoteada el satélite terrestre por los astronautas del Apollo XI en el año 1600 el sevillano Dominguez González, el protagonista del relato UN HOMBRE EN LA LUNA escrito por Francis Goldwin, fue el primer viajero desde el Pico del Teide al satélite natural de la Tierra. Un apasionante viaje de ida y vuelta que se transforma, según diferentes culturas, ante la energía de la Luna llena en hombre lobo. Un recorrido imaginario por las mil caras de la  Luna a través de sus fases y eclipses en el cinturón de botellines de agua de rocío inventado por Cyrano de Bergerac, frascos repletos de agua matutina que supuestamente eran atraídos por el Sol; las habas mágicas turcas utilizadas por el barón Munchausen que permitían llegar hasta el satélite una vez éstas crecían de manera descomunal a gran velocidad o  la cápsula del filme VIAJE A LA LUNA de G. Méliès.
Julio Verne ya se aventuró con sus ficciones literarias a enriquecer el universo con sus paseos completos por el cosmos de un hombre del siglo XIX con su increíble DE LA TIERRA A LA LUNA y su  preparación y posterior envío a la Luna de un gigantesco proyectil.
Hoy la Luna está triste recordando tiempos pasados cuando era de los poetas.
Esa poesía que renace en la Luna de las mil caras en las palabras del poeta Aldo Pellegrini :
“La poesía tiene una puerta herméticamente cerrada para los imbéciles, abierta de par en par para los inocentes.
No es una puerta cerrada con llave o con cerrojo, pero su estructura es tal que, por más esfuerzos que hagan los imbéciles, no pueden abrirla, mientras cede a la sola presencia de los inocentes. Nada hay más opuesto a la imbecilidad que la inocencia. La característica del imbécil es su aspiración sistemática a cierto orden de poder. El inocente, en cambio, se niega a ejercer el poder porque los tiene todos.
Por supuesto, es el pueblo el poseedor potencial de la suprema aptitud poética: la inocencia. Y en el pueblo, aquellos que sienten la coerción del poder como un dolor. El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.
Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes. Toda esa suma de poder está organizada contra la poesía.
Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. En ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada «poesía oficial», poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco.
La poseía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre. Se opone a la voluntad de no ser que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de ser en los otros que se manifiesta en quienes ejercen el poder.
Los imbéciles viven en un mundo artificial y falso: basados en el poder que se puede ejercer sobre otros, niegan la rotunda realidad de lo humano, a la que sustituyen por esquemas huecos. El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad, sino que participa de ella.
La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia. Sólo los inocentes, que tienen el hábito del fuego purificador, que tienen dedos ardientes, pueden abrir esa puerta y por ella penetran en la realidad”.

– escrito por: © Fernando F. Vegas –

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AGUDEZAMUY´S es un blog de NOVELA, CINE y PASTICHES que acompaña a IMAGORAMA.eu revista digital de información y actualización diaria sobre CINE, CÓMIC, ANIMACIÓN, 3D, TELEVISIÓN, LITERATURA, FANTASÍA y otras formas de expresión de la IMAGEN y la IMAGINACIÓN. IMAGORAMA una mirada panorámica a la cultura de la imagen desde la red. Artículos, reseñas y comentarios de MARÍA JOSÉ S. BERMEJO y FERNANDO F. VEGAS.

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